Lo que ocurre con María Cano Rodríguez, profesora de primaria del centro poblado de Barro Negro en la andina provincia de Otuzco, La Libertad, es probablemente lo mismo que le pasa a cualquier docente de educación básica regular en el país: excluidos radicalmente por la política educativa del Estado durante gran parte de la Republica.
María Cano, con dos hijos a cuestas, está concluyendo con gran esfuerzo y con su propio dinero, sin auxilio del Estado, su licenciatura en Educación en una universidad pública, que le servirá- allí la dicotomía- para mejorar el proceso de enseñanza en su misérrimo colegio, a una hora de la capital otuzcana, donde no tiene posibilidades de una actualización permanente porque en Barro Negro, no hay siquiera una bendita cabina de internet que le permita estar al día en la información. Continuar leyendo





